Los sensores militares de EE.UU. están haciendo grandes descubrimientos cósmicos sin querer. Han revelado ráfagas de rayos gamma, meteoros interestelares y fenómenos anómalos no identificados (FANI) aún sin explicación científica...
| Las preocupaciones de seguridad nacional se centran en la Tierra. Los descubrimientos cósmicos se centran en lo que hay lejos de ella. En apariencia, no tienen nada en común. Pero cuando el Gobierno de EEUU invierte en sensores de última generación para fines de seguridad nacional, a veces detecta una señal inesperada del universo y amplía las fronteras de la ciencia. A continuación se presentan tres ejemplos recientes. El primer ejemplo se remonta a principios de la década de 1960. En aquel momento, la Fuerza Aérea de EEUU y la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (ARPA, posteriormente DARPA) desarrollaron el programa de satélites Vela para verificar el cumplimiento de la Unión Soviética con el Tratado de Prohibición Parcial de Pruebas Nucleares de 1963, que prohibía los ensayos de armas nucleares en la atmósfera, bajo el agua y en el espacio. EEUU necesitaba una forma de pillar a la Unión Soviética haciendo trampas mediante la detonación de cabezas nucleares en el espacio, donde los detectores sísmicos y acústicos terrestres no podían captarlas. Cada satélite Vela incluía sensores de rayos gamma diseñados para detectar el destello de radiación característico de una explosión nuclear. Los satélites se lanzaron en parejas hasta aproximadamente un tercio de la distancia a la Luna, y se posicionaron de modo que cada par pudiera triangular la ubicación de cualquier evento detectado comparando los tiempos de llegada entre los dos satélites. El primer par se lanzó en octubre de 1963, con satélites progresivamente más capaces hasta finales de la década de 1960. El 2 de julio de 1967, el par de satélites Vela 4 detectó una ráfaga de radiación gamma que no se parecía en nada a una explosión nuclear. Era demasiado brillante, demasiado breve y tenía la forma espectral equivocada, pues ninguna arma nuclear produce rayos gamma con estas características. Los científicos de Los Álamos Ray Klebesadel, Roy Olson e Ian Strong catalogaron el evento y siguieron buscando. En los años siguientes hallaron dieciséis eventos similares más en los datos archivados de Vela, que se producían en momentos aleatorios y desde direcciones aleatorias del cielo. |








