En laboratorio, resuelve un misterio que las misiones Apolo y Artemis de la NASA no han podido. Para llevar a cabo su experimento, los investigadores expusieron el mineral 'ilmenita' a una versión sintética del viento solar en una cámara de vacio, los resultados fueron reveladores...
| Una roca lunar envejecida en laboratorio ha aportado nuevas pistas sobre el desgaste de la superficie de la Luna, un proceso clave para las misiones Apolo y Artemis de la NASA. El estudio, publicado en The Planetary Science Journal, señala al viento solar como un actor decisivo. La superficie lunar no permanece intacta, aunque desde la Tierra pueda parecer un paisaje inmóvil. Durante miles de años, sus minerales han recibido el impacto constante de partículas procedentes del Sol y de pequeños cuerpos espaciales. Una combinación que altera su color, su composición y su respuesta a los instrumentos científicos. Ese envejecimiento, conocido como meteorización espacial, ha sido uno de los grandes retos para interpretar las muestras de las misiones Apolo y los datos orbitales que preparan el regreso humano con Artemis. La duda principal era saber cuánto peso tenía el viento solar frente a los impactos de micrometeoritos. El equipo de Georgia Tech decidió llevar una parte de ese proceso al laboratorio. Para ello, los investigadores expusieron ilmenita, un mineral presente tanto en la Tierra como en la Luna, a una versión sintética del viento solar dentro de una cámara de vacío diseñada para imitar las condiciones del entorno lunar. |








