Después de 50 años descubren qué las produce. Un analisis del telescopio espacial 'James Webb' apunta a agujeros negros jóvenes envueltos en gas ionizado muy denso...
| El telescopio espacial James Webb (JWST) ha aportado una explicación sólida a uno de los debates más persistentes sobre el universo temprano: qué hay detrás de ciertas señales asociadas a los fenómenos más extremos. Un trabajo publicado en Nature describe que, en estas galaxias compactas y lejanas, las líneas anchas de hidrógeno y helio no se entienden bien si se atribuyen solo a movimientos rápidos del gas. La clave, según el estudio, está en el efecto de la dispersión por electrones dentro de un medio extraordinariamente denso. El equipo analizó galaxias con líneas de Hα muy ensanchadas en espectros de JWST/NIRSpec y comparó distintos modelos para describir la forma de esas líneas. El resultado es que, en la mayoría de los casos con mejores datos, el perfil encaja mejor con una componente de tipo exponencial, coherente con la dispersión electrónica, y no con un ensanchamiento puramente gaussiano típico del Doppler. Además, al separar ese “ensanchamiento extra”, aparece un núcleo intrínseco estrecho, lo que cambia la lectura física de lo que ocurre en el interior. Ese ajuste tiene una consecuencia directa: las masas de los agujeros negros implicados pasan a ser mucho más bajas de lo que se había sugerido con estimaciones previas basadas en perfiles simples. El estudio sitúa esos objetos en el rango aproximado de 10⁵ a 10⁷ masas solares, y plantea que se trata de una población de agujeros negros supermasivos jóvenes en crecimiento. La interpretación que mejor encaja con la combinación de alta luminosidad, tamaños muy compactos (del orden de días luz) y densidades extremas es la acreción sobre un SMBH. Leer el articulo completo, clic! El Confidencial.com |
















