Y encuentra una 'nube de creación' oculta en la espada de Orión. Ha observado OMC-2, una densa región de la espada de Orión donde el gas, el polvo y las estrellas jovenes dibujan una espectacular estructura...
| El telescopio espacial James Webb ha dirigido su cámara infrarroja hacia la espada de Orión y ha mostrado con un detalle inédito OMC-2, una región densa de gas y polvo donde nacen estrellas. La observación permite ver una auténtica 'nube de creación' dentro de la estructura molecular. La escena muestra un vivero cósmico en plena actividad. Chorros de energía, filamentos brillantes y zonas oscuras de polvo frío se entrecruzan en un campo donde conviven estrellas ya formadas, embriones estelares y envolturas de material que todavía ocultan procesos de formación. Esa combinación convierte la imagen del James Webb en una de las vistas más sugerentes de la región. OMC-2 se sitúa al sur de la conocida nebulosa de Orión, uno de los grandes laboratorios naturales para estudiar cómo nacen las estrellas. Allí, la gravedad concentra gas y polvo hasta formar protoestrellas, cuerpos muy jóvenes que aún siguen acumulando masa antes de iniciar plenamente su evolución como astros estables. La potencia del James Webb reside en su capacidad para observar en el infrarrojo, una longitud de onda que atraviesa regiones donde la luz visible queda bloqueada. Gracias a esa visión, el telescopio puede penetrar en capas densas de polvo y revelar estructuras que, con otros instrumentos, permanecerían ocultas tras una especie de cortina cósmica. |








