Lo encuentran en el amanecer de los tiempos o en el amanecer cósmico por el telescopio espacial James Webb. La corriente se formó apenas 1.000 millones de años años después del Big Bang. Una época en que las galaxias crecían muy rápido, pero también se apagaban de forma prematura...
| El telescopio espacial James Webb ha observado un sistema de galaxias situado cerca del amanecer cósmico y ha permitido detectar un fenómeno clave para entender por qué algunas galaxias dejan de fabricar estrellas tan pronto. El hallazgo, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, describe un poderoso flujo de gas capaz de vaciar el combustible que alimenta el nacimiento estelar. La protagonista de esta observación es CRISTAL-02, una fusión galáctica que aparece tal y como era apenas 1.000 millones de años después del Big Bang. En esa etapa temprana del universo, las galaxias crecían a gran velocidad, pero muchas también parecían apagarse de forma prematura, una paradoja que el James Webb está ayudando a estudiar con un nivel de detalle sin precedentes. El trabajo combina datos del James Webb con observaciones del radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, situado en el desierto de Atacama, en Chile. Gracias a esa doble mirada, los astrónomos han identificado una enorme pluma de gas que escapa del sistema a miles de kilómetros por segundo y que podría actuar como un auténtico viento asesino de galaxias. El sistema CRISTAL-02 tiene una masa estelar equivalente a unos 10.000 millones de soles y se encuentra en las últimas fases de una colisión entre varias galaxias. Ese choque comprime grandes nubes de gas, dispara una intensa formación de estrellas y, al mismo tiempo, genera las condiciones para expulsar parte del material necesario para seguir creando nuevos astros. |








