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martes, 6 de octubre de 2026

ESPACIO / EN 1855, ASTRÓNOMOS DETECTARON ALGO EXTRAÑO

En '70 Ofiuco': 171 años después sabemos qué (no) era. Una investigación moderna descarta grandes planetas como origen de las anomalías observadas durante más de un siglo en este sistema binario cercano, situado a unos 16 años luz de la Tierra, aunque deja abierta la presencia de mundos menores...

El sistema estelar 70 Ofiuco lleva 171 años arrastrando
un enigma relacionado con la búsqueda de planetas fuera del sistema solar. Situado a unos 16 años luz de la Tierra, este sistema binario desconcertó ya a los astrónomos del siglo XIX por pequeñas irregularidades en el movimiento de sus dos estrellas. Una nueva investigación publicada en The Astrophysical Journal ha vuelto ahora sobre aquellas observaciones históricas con mediciones modernas mucho más precisas.

La historia comenzó en 1855, cuando el astrónomo británico William Jacob trataba de calcular la órbita de las dos estrellas de 70 Ofiuco. Los modelos disponibles no conseguían reproducir correctamente sus posiciones observadas. Jacob llegó a plantearse si la ley de gravitación de Newton podía comportarse de manera diferente en sistemas estelares remotos, aunque encontró pronto otra explicación que consideró más sencilla: la presencia de un tercer cuerpo oscuro e invisible.

Ese objeto hipotético habría alterado ligeramente el movimiento de las estrellas. Jacob calculó que podía tratarse de un planeta gigante con una órbita de unos 26 años, una propuesta extraordinariamente temprana para su época. Su trabajo se convirtió así en el primer intento conocido de deducir la existencia de un planeta alrededor de otra estrella a partir de perturbaciones en su movimiento, décadas antes de que comenzara la búsqueda moderna de exoplanetas.

El nuevo equipo, liderado por investigadores de la Universidad de Michigan, reunió observaciones acumuladas durante aproximadamente un siglo y añadió nuevas mediciones obtenidas entre 2023 y 2025. El análisis incorporó 499 mediciones de 70 Oph A y 334 de 70 Oph B, además de datos procedentes del telescopio Magellan Clay de 6,5 metros, en Chile, y del Harlan J. Smith de 2,7 metros, en Texas.


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