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miércoles, 16 de septiembre de 2026

MARTE / LA NASA FOTOGRAFIÓ UNA EXTRAÑA FIGURA

Con aspecto de un "oso" sobre la superficie de Marte el fenómeno se llama 'pareídolía'. La explicación geológica de comó se formo está en varios cráteres, fracturas y estructuras geológicas combinadas...

Una
imagen captada por la NASA sobre la superficie de Marte llamó la atención por una coincidencia difícil de ignorar: una colina parecía tener los ojos, el hocico y el contorno de la cabeza de un oso. La escena fue registrada el 12 de diciembre de 2022 por la cámara HiRISE, instalada en la sonda Mars Reconnaissance Orbiter, cuando sobrevolaba las tierras altas del sur del planeta rojo a unos 251 km de altitud. Años después, la explicación geológica permite reconstruir qué estructuras crearon aquella peculiar figura.

Los supuestos ojos del oso de Marte son, en realidad, dos pequeños cráteres oscuros. Entre ambos aparece una estructura de colapso con forma de V que genera la impresión de un hocico, mientras que una fractura casi circular rodea todo el conjunto y completa visualmente la silueta de una cabeza. La combinación resulta especialmente convincente porque el cerebro humano tiende a interpretar determinadas disposiciones de formas y sombras como rostros reconocibles.

Alfred McEwen, científico planetario de la Universidad de Arizona y responsable del equipo de la cámara HiRISE, explicó que cada una de esas características puede entenderse mediante procesos geológicos conocidos. La fractura circular podría corresponder al terreno situado sobre un antiguo cráter de impacto enterrado y posteriormente rellenado. La formación central que parece una nariz, por su parte, podría estar relacionada con un antiguo conducto volcánico o de barro acompañado de materiales que fluyeron a su alrededor.

La apariencia animal no implica, por tanto, que exista ninguna estructura extraordinaria sobre Marte. El fenómeno responsable de que millones de personas puedan identificar un oso en esa formación recibe el nombre de pareidolia: la tendencia del cerebro a reconocer patrones familiares, especialmente caras, en objetos y superficies que realmente no los contienen. El mismo mecanismo permite ver expresiones humanas en los faros de un coche o figuras reconocibles en manchas y formaciones naturales.


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