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lunes, 14 de septiembre de 2026

FÍSICA / EUROPA EXAMINA EL CORAZÓN DE LA VÍA LÁCTEA

Y encuentra un resplandor invisible. Una inteligencia artificial ha reanalizado el misterioso resplandor de rayos gamma del centro de la galaxia y mantiene abierta una explicación sorprendente: la posible aniquilación de la matería oscura...

Una nueva mirada al
corazón de la Vía Láctea ha reabierto uno de los enigmas más persistentes de la astrofísica moderna. Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Viena y el Lawrence Berkeley National Laboratory ha utilizado inteligencia artificial para estudiar el llamado exceso del centro galáctico, un resplandor de rayos gamma cuya procedencia continúa sin estar clara. El trabajo, publicado en Physical Review Letters, introduce una forma distinta de analizar una señal detectada hace más de una década.

El fenómeno se aprecia como una emisión aproximadamente esférica de rayos gamma que se extiende durante miles de años luz alrededor del centro de nuestra galaxia. Desde su identificación mediante observaciones del telescopio espacial Fermi, los astrónomos han intentado determinar qué objeto o proceso puede producir esa energía. Entre las explicaciones propuestas figuran los púlsares de milisegundos, la densa población estelar de la región y procesos relacionados con la materia oscura.

El problema está en el lugar donde aparece la señal. El centro galáctico reúne numerosas fuentes de radiación de alta energía, lo que dificulta separar unas emisiones de otras. "Interpretar la señal es particularmente difícil porque el centro galáctico es una región excepcionalmente brillante y abarrotada del cielo de rayos gamma", explicó Florian List, investigador de la Universidad de Viena y autor del estudio.

Los estudios anteriores habían encontrado indicios compatibles con numerosas fuentes puntuales demasiado débiles para ser observadas individualmente, una interpretación que favorecía la presencia de púlsares de milisegundos. El nuevo trabajo introduce una diferencia crucial: la inteligencia artificial no estudia únicamente la distribución espacial de los fotones, sino también la energía individual de cada rayo gamma. El modelo de aprendizaje automático fue entrenado utilizando más de un millón de observaciones simuladas.


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