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lunes, 20 de julio de 2026

ASTROBIOLOGÍA / ENCONTRAR VIDA EN EL UNIVERSO

No va ser nada fácil, el fallo que la Iinteligencia Artificial (IA) ha heredado de los humanos. Sin biofirmas químicas claras, las futuras misiones usarán la IA para lograrlo, pero una nueva investigación apunta a que hay falsos positivos...

La humanidad cuenta con multitud de herramientas cognitivas poderosas. El lenguaje, el pensamiento abstracto, la teoría de la mente y muchas otras nos definen como animales. Una de nuestras herramientas más potentes es el
reconocimiento de patrones. El reconocimiento de patrones está integrado en nuestro nivel más básico, como una pieza fundamental de nuestra estructura cognitiva.

El reconocimiento de patrones funciona a un nivel básico, de lucha o huida, que nos permite responder rápidamente ante amenazas para nuestra supervivencia. También funciona de una manera mucho más lenta y focalizada, como cuando los científicos buscan patrones en grandes conjuntos de datos.

Nuestro software de reconocimiento de patrones es propenso a errores. La pareidolia es el fenómeno de ver patrones que en realidad no existen. Podemos ver, por ejemplo, algo parecido a un rostro en una simple roca, como ocurre con el Hombre de la Luna. Hay personas que han visto figuras religiosas en trozos de pan y que han encontrado significado escuchando letras de canciones al revés.

El reconocimiento de patrones es, sin duda, el fundamento de toda la inteligencia artificial. La IA puede procesar enormes cantidades de datos mucho más rápido que las personas y detectar patrones significativos. Pero, para su desgracia, una nueva investigación demuestra que el reconocimiento de patrones de la IA es propenso a fallar de la misma manera que el nuestro. La investigación muestra lo fácil que resulta engañar a la IA cuando se le encomienda la tarea de detectar vida, algo que será necesario en futuras misiones que busquen vida en otros mundos.


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