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jueves, 30 de julio de 2026

ESPACIO / UN EXTRAÑO OBJETO CAMBIA DE DIRECCIÓN

De repente de rotación en el espacio y la NASA cree que esta a punto de autodestruirse. El Hubble ha logrado documentar un comportamiento inédito hasta la fecha, un 'jet' propulsor parece ser el responsable del fenómeno...

El
cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák ha protagonizado un fenómeno nunca observado hasta ahora en un cuerpo de esta clase: su movimiento de rotación se ralentizó de forma extrema y terminó invirtiéndose. El hallazgo, descrito por el investigador David Jewitt en un estudio publicado en The Astronomical Journal, se apoya en imágenes del telescopio espacial Hubble de la NASA. Los datos revelan cómo la actividad de un pequeño objeto helado puede modificar profundamente su comportamiento y acelerar su evolución física.

La historia comenzó durante el acercamiento del cometa al Sol en 2017. Las observaciones realizadas en marzo mostraban una rotación relativamente rápida, pero las mediciones obtenidas en mayo por el observatorio Neil Gehrels Swift indicaron que el periodo se había alargado hasta situarse entre 46 y 60 horas. Apenas unos meses después, las imágenes captadas por el Hubble reflejaron un cambio desconcertante: 41P volvía a girar con un periodo aproximado de 14 horas.

La explicación más sencilla es también la más extraordinaria: el cometa habría seguido perdiendo velocidad hasta quedar prácticamente detenido, antes de comenzar a rotar en sentido contrario. Se trata de la primera evidencia de una inversión de giro en un cometa, un proceso provocado por los chorros de gas y polvo que escapan de su superficie cuando los hielos se calientan y pasan directamente al estado gaseoso durante su aproximación al Sol.

El núcleo de 41P mide alrededor de un kilómetro de diámetro, aproximadamente tres veces la altura de la Torre Eiffel. Sus reducidas dimensiones hacen que resulte especialmente sensible a cualquier fuerza externa. “Los chorros de gas que salen de la superficie pueden actuar como pequeños propulsores”, explicó David Jewitt, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles. Cuando esas emisiones se distribuyen de manera desigual, generan un efecto de torsión capaz de alterar radicalmente la rotación.

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