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martes, 7 de julio de 2026

ASTRONOMÍA / UNA DISTORSIÓN DEL ESPACIO-TIEMPO

La NASA revela la existencia de un planeta oculto, lo ha encontrado en los archivos del telescopio TESS a casí 40.000 años luz. Su detección ha sido posible gracias a una distorsión del espacio-tiempo y a una técnica que Einstein ayudó a anticipar...

Una nueva lectura de los archivos de la NASA ha permitido identificar
un planeta que no apareció por un tránsito clásico, sino por una breve distorsión de la luz causada por la microlente gravitacional. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, convierte a TESS en protagonista de una detección inesperada: la de Gaia23bra b, un mundo similar a Júpiter situado mucho más lejos de lo habitual para este telescopio.

El planeta fue localizado al revisar datos archivados del Transiting Exoplanet Survey Satellite, la misión de la NASA diseñada principalmente para buscar exoplanetas cuando pasan por delante de sus estrellas y provocan una pequeña caída de brillo. Esta vez, sin embargo, la señal no llegó por ese método, sino por un efecto previsto por la relatividad general: la curvatura del espacio-tiempo alrededor de objetos masivos.

La primera pista apareció en 2023 gracias al telescopio espacial Gaia, de la Agencia Espacial Europea, que detectó el aumento de brillo de una estrella. Ese fenómeno puede producirse cuando una estrella situada en primer plano pasa casi alineada con otra más lejana y actúa como una lente natural. Después, los investigadores comprobaron que TESS había observado la misma región del cielo durante el episodio.

Gaia23bra b es un super-Júpiter con una masa aproximada de 1,6 veces la de Júpiter y orbita una enana naranja de unas ocho décimas partes de la masa del Sol. Su distancia orbital es parecida a la que separa a Júpiter del Sol, un tipo de configuración que resulta muy difícil de detectar con el método de tránsito para el que fue concebido TESS.


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