PAGINAS

viernes, 3 de julio de 2026

ASTROFÍSICA / ¡EL ENIGMA DE LOS AGUJEROS NEGROS!

Y que Stephen Hawking no logró descifrar hace 50 años, por fin tiene respuesta. Un trabajo recientemente publicado ofrece una nueva forma de medir la entiopía de estos objetos cuando no están en equilibrio. Con ello, todo empieza a funcionar de manera más coherente...

El viejo problema de los agujeros negros dinámicos, una limitación que acompañaba a las
leyes formuladas por Stephen Hawking desde hace más de 50 años, acaba de recibir una nueva respuesta en un estudio publicado en Physical Review Letters. El trabajo, liderado por Abhay Ashtekar, de Penn State, propone una forma alternativa de medir la entropía cuando estos objetos no están en equilibrio.

La cuestión no era menor. Las leyes de la mecánica de los agujeros negros conectaron en los años 70 la relatividad general, la mecánica cuántica y la termodinámica, pero funcionaban sobre todo para agujeros negros estables, sin cambios relevantes en el tiempo. El problema es que los agujeros negros reales nacen, crecen, se fusionan y, según la física cuántica, también pueden evaporarse.

Abhay Ashtekar, profesor emérito de física en la Eberly College of Science de Penn State y responsable del equipo, lo explicó así: "Las leyes de Hawking de la mecánica de los agujeros negros proporcionaron una conexión satisfactoria entre la física extrema y la ordinaria y han sido el paradigma durante 50 años, pero tienen una limitación seria". Según el investigador, fueron pensadas para agujeros negros en equilibrio, pese a que estos objetos están sometidos a procesos dinámicos.

Durante décadas, la entropía de un agujero negro se vinculó al área de su horizonte de sucesos, la frontera a partir de la cual ni siquiera la luz puede escapar. Esa idea permitió a Stephen Hawking asociar a los agujeros negros una temperatura y una radiación, cambiando la imagen de estos cuerpos como objetos completamente oscuros e inertes. Sin embargo, esa solución dejaba una zona incómoda cuando el agujero negro no permanecía quieto.


Leer el articulo completo: El Confidencial.com