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viernes, 31 de octubre de 2025

ESPACIO / DESCUBRIMIENTO POR ASTRÓNOMOS CHINOS

Detectan misteriosas señales de radio emitidas desde un cometa, el '12P/Pons-Brooks' uno de los cometas más brillantes, utilizando el radiotelescopio de Tianma...



Mientras todos los ojos están puestos en 3I/Atlas, el objeto interestelar ahora mismo al otro lado del sol, científicos chinos han publicado un nuevo estudio que detalla inusuales señales de radio provenientes del cometa 12P/Pons-Brooks capturadas con el radiotelescopio de Tianma, en Shanghái, China. En agosto, otro grupo de científicos usando el instrumento ALMA en Chile detectó otra característica excepcional de 12P/Pons-Brooks: lleva la misma agua que la de los océanos terrestres.

Pero no, no es ninguna nave interestelar camuflada pidiendo conocer a nuestro líder ni una de una civilización perdida terrestre que vuelve a casa por Navidad. Las señales son de origen natural. Revelan la detección más distante de moléculas de amoníaco en un cometa, lo que podría explicar sus misteriosas erupciones a medida que se acerca al Sol. Los hallazgos también aportan información sobre los hielos volátiles preservados desde la formación del sistema solar y podrían servir de base para futuros estudios de cometas interestelares.

Estos cuerpos celestes son auténticas cápsulas del tiempo, fósiles helados que vagan por el espacio desde los albores de nuestro vecindario cósmico. Como afirma Martin Cordiner, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, "Cometas como este son reliquias congeladas que quedaron del nacimiento de nuestro Sistema Solar hace 4.500 millones de años". Estudiar su composición química es como abrir una ventana directa a las condiciones que existían cuando los planetas se estaban formando, mucho antes de que la vida apareciera en la Tierra.

El reciente descubrimiento del equipo del Observatorio Astronómico de Shanghái añade una pieza fundamental a este puzle cósmico. Mientras que el telescopio ALMA confirmó que el agua del cometa tiene una "huella dactilar" química idéntica a la de nuestros océanos, el radiotelescopio de Tianma ha encontrado el posible motor de su violento comportamiento: una inesperada abundancia de amoníaco. Juntos, ambos hallazgos pintan el retrato de un objeto mucho más complejo y activo de lo que se pensaba.​

Para entender el hallazgo, primero hay que saber qué 'escucha' un radiotelescopio. En vez de luz visible, estos instrumentos captan ondas de radio emitidas por los objetos del universo. Cada molécula, al ser excitada por la energía del Sol, vibra y emite radiofrecuencias en una longitud de onda muy específica, su propia "firma" espectral. El equipo chino apuntó la antena de Tianma hacia 12P/Pons-Brooks y detectó la firma inequívoca del radical hidroxilo (OH), un fragmento que se produce cuando la luz solar descompone las moléculas de agua (H₂O).​


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El Confidencial.com / Ciencia