James Peebles (Winnipeg, Canadá, 1935) ya no se ocupa de los grandes temas de moda en Física. Prefiere investigar asuntos que atraen menos la atención del público. Pero hace 50 años, él mismo fue parte de la Historia de la Física durante el descubrimiento del Fondo Cósmico de Microondas, o lo que es lo mismo, de los primeros latidos del Big Bang, que aún pueden escucharse en el Universo. El hallazgo, la fama y el premio Nobel (1978) fue a parar a dos jóvenes físicos que estaban construyendo una enorme antena para los Laboratorios Bell, Arno Penzias y Robert Wilson. Pero Peebles, junto con el grupo de Bob Dicke en la Universidad de Princeton, fueron los verdaderos encargados de comprobar la importancia de aquel hallazgo fortuito. Peebles, que ocupa el puesto de profesor Emérito Albert Einstein de Ciencia en Princeton, acaba de visitar Madrid para impartir la conferencia El descubrimiento y la expansión del Universo en la Fundación BBVA.
¿Cómo vivió el descubrimiento del Fondo Cósmico de Microondas de Penzias y Wilson?
Bueno, Penzias y Wilson no encontraron el Fondo Cósmico de Microondas. Encontraron en un experimento una fuente de radiación extra que no se podía explicar, esto fue en 1959. Durante mucho tiempo, hicieron enormes esfuerzos para identificar la fuente de esa radiación, y sólo lograron establecer que no se podía haber originado por la antena o por el entorno físico. Estaban totalmente perdidos, no sabían qué hacer. Fue en Princeton donde les dieron una solución a su problema. Tomamos medidas y teníamos que analizarlas. Había algo nuevo que hacer, eso fue lo más fascinante al principio y llevó mucho tiempo confirmarlo. No hubo un día en el que se gritó ¡Eureka!, sino que fue un descubrimiento después de otro.
¿Penzias y Wilson comprendieron realmente lo que habían encontrado cuando lo leyeron en The New York Times?
Más o menos. Estos dos jóvenes físicos no se habían formado en Astronomía ni en Cosmología. Sabían que tenían la detección de algo, pero sí creo que no entendieron completamente lo importante que podía ser hasta que lo leyeron en The New York Times, quizá, o en conversaciones con nosotros, no lo sé. Fue algo bastante inesperado para ellos imaginar que podían haber detectado radiación procedente del Big Bang. Ver el articulo completo en: ELMUNDO.es / Ciencia |